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¿Es posible tener un orgasmo malo?

¿Es posible tener un orgasmo malo?

Si alguien llega a un orgasmo durante el sexo consensual, generalmente se asume que el sexo debe haber sido bueno. Sin embargo, en un estudio reciente publicado en Archives of Sexual Behavior, investigadores encontraron que el sexo consensuado puede ser malo, incluso cuando se llega al orgasmo. Llamaron a este tipo de experiencias " experiencias de orgasmos malos".

Más específicamente, el estudio informa que los orgasmos durante las relaciones sexuales consensuales no significaban necesariamente que se deseaba tener sexo, que se deseaba el orgasmo, que la persona estaba excitada o que la experiencia sexual fuese placentera.

En el estudio, los participantes describieron experiencias en las que tuvieron un orgasmo durante actos sexuales que fueron negativos y/o no positivas de tres maneras:

Llegar al orgasmo después de haber sido presionado por la pareja para tener relaciones sexuales no deseadas (los autores llamaron a esto sexo forzado, pero aclaran que los participantes aún lo clasifican como consensual);

Llegar al orgasmo después de aceptar tener relaciones sexuales incluso cuando no quisieron (los autores se refirieron a esto como sexo obediente; nuevamente, los participantes lo habían clasificado como consensual) y/o

Llegar al orgasmo después de sentirse presionado para tener un orgasmo (es decir, presionarse a sí mismo o ser presionado por una pareja para llegar al orgasmo).

Si bien puede parecer que el encuentro fue finalmente positivo si el participante tuvo un orgasmo, muchos participantes describieron estas experiencias de manera negativa a pesar de que su orgasmo ocurrió.

¿Qué tan malas pueden ser realmente las experiencias de orgasmos? La evidencia sugiere que la respuesta es: muy mala.

Los términos que los participantes usaron para describir sus experiencias incluyeron “vacío y mecánico”, “irritante e incómodo”, “no una buena experiencia” y “tortura mental”, entre otros.

Los participantes informaron de forma abrumadora que los orgasmos que tuvieron durante el encuentro fueron menos o nada placenteros en comparación con los orgasmos en otros encuentros sin presión alguna. Por ejemplo, muchos participantes afirmaron que el orgasmo presionado se sentía "más débil" o "aburrido", así como una respuesta física sin sensaciones placenteras asociadas, y/o físicamente igual pero emocionalmente menos placentero.

Las experiencias de orgasmos malos también tuvieron efectos negativos en las relaciones, la sexualidad y la salud psicológica de los participantes. Esto usualmente se debió a que los participantes sintieron que tener un orgasmo invalidaba sus emociones negativas, alentaba el comportamiento problemático de la pareja y/o llevó a su pareja a descartar las preocupaciones expresadas por el participante. Por ejemplo, un participante que mencionó problemas con la conducta sexual de su pareja dijo que su pareja respondió diciendo: "Lo disfrutaste, ¿no?" como si el orgasmo anulara el comportamiento problemático de la pareja.

La identidad importa

Los participantes también sugirieron que los estereotipos y las expectativas relacionadas con sus identidades agravaban los sentimientos negativos asociados con las experiencias de orgasmos malos. Por ejemplo, las mujeres se sentían presionadas a tener un orgasmo para reforzar el ego de los hombres, y los hombres informaron sentirse presionados al orgasmo durante cada encuentro sexual para cumplir con los estereotipos de masculinidad.

Además, los participantes bisexuales informaron que sintieron que tenían que llegar al orgasmo con parejas de diferentes géneros para "probar" su bisexualidad. Algunos participantes trans y/o no binarios dijeron que tener orgasmos, en general, desencadenaba un conflicto de identidad de género (algunos participantes se referían a esto como disforia de género); aunque para otros, el conflicto de identidad de género prepara el escenario para orgasmos no deseados y/o para ser presionados a tener relaciones sexuales u orgasmos cuando no lo desean.

¿Qué podemos concluir?

Claramente, las experiencias de orgasmos malos se relacionaron con la coerción, la obediencia y/o la presión del orgasmo en formas que fueron contextualizadas por las relaciones de las personas con los estereotipos y experiencias de identidad. Juntos, los resultados de este estudio envían un mensaje importante: contrariamente a la creencia popular, el orgasmo durante el sexo consensuado no siempre es una experiencia placentera.

Tener un orgasmo no significa que el encuentro sexual o el orgasmo fue placentero, o que los sentimientos negativos de la persona que tuvo el orgasmo ya no importan o han desaparecido. Asimismo, los estereotipos y las experiencias de identidad crean presiones adicionales para las personas que pueden exacerbar las razones por las que una experiencia de orgasmo es mala.

En general, es problemático y potencialmente dañino asumir que el orgasmo equivale al sexo deseado y placentero. Las parejas sexuales deben comunicar sus inquietudes y deseos incluso cuando se llega al orgasmo, pues el orgasmo no significa necesariamente que se deseaba tener relaciones sexuales, que la excitación estaba presente o que la experiencia en general fue "buena".

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