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Si nunca tienes ganas de tener sexo, ¿hay algo mal en tu relación?

Si nunca tienes ganas de tener sexo, ¿hay algo mal en tu relación?

Muchos de nosotros nos preocupamos sobre la manera en la que nuestro deseo sexual se desvanece mientras la relación progresa. Estamos usualmente conscientes del efecto luna de miel y esperamos que el inicio de una nueva relación será más sexy y apasionado que las fases más tardías, pero aún así, aún nos preguntamos si la caída en el deseo sexual es normal. A veces nos peguntamos si hay algo mal con la relación en sí.

Pero aquí está la cosa extraña: aquellos que nos preocupamos sobre nuestro deseo sexual también reportamos estar profundamente enamorados de nuestras parejas. Nada cambia en el amor, pero el deseo parece desvanecerse. Así que, ¿cómo manejamos una relación que aún está llena de amor, cuando ya no amamos el sexo?

La Dra. Moor dice

Una nueva investigación en el venerable Journal of Sex Research, la Dra. Moor y sus colegas entrevistaron a mujeres que estaban experimentando exactamente este tema: enamoradas, pero carentes de deseo, con especial atención a las mujeres que creían que su deseo sexual era menor que el de su pareja. Era una muestra pequeña, pero ya que es un tema poco estudiado, es valioso sin embargo.

Los investigadores les preguntaron a las mujeres sobre la calidad de su relación, cómo su relación ha sido afectada por la carencia de deseo sexual, por qué creen que su deseo sexual ha disminuido, cómo han manejado personalmente con la disminución y cómo la pareja lidiaba con la disminución juntos.

Curiosamente, la mayoría de los participantes nunca dudaron de la relación en sí como resultado de su deseo sexual decreciente. Una participante dijo, por ejemplo, “Nunca dudé de la relación. Y cuanto más vieja me pongo más segura que estoy de nuestra relación”. Aún más tranquilizador, más de la mitad de las mujeres entrevistadas dijeron que no sentían que la diferencia en el deseo tuviera un impacto negativo en la relación. La sensación de estos participantes era que en realidad estaban disfrutando de un nivel más profundo de intimidad con la pareja más allá del sexo.

Caída en deseo

No todo fueron buenas noticias, ya que muchas mujeres culparon la caída en el deseo. Ellas decidieron enfocarse en el problema como su problema que debe resolverse por su cuenta, en lugar de pensarlo como un problema de la relación.  Parecían racionalizarlo así: “si no tenemos un problema, debe ser mi problema”. Una participante lo resumió: “A veces me siento muy mal, como, ¿qué está mal conmigo que no tengo un deseo sexual más alto? Y empiezas a pensar que tal vez algo está mal contigo”.

Mientras que la mayoría estaba segura de que la discrepancia en el deseo sexual no afectaba la calidad general de la relación, la mayoría de las mujeres todavía reconocían que en ocasiones había una presión desagradable sobre ellas para tener relaciones sexuales, o al menos cierta tensión sobre las divergentes motivaciones sexuales. Muchas notaron que, a pesar de que se sentían amadas, a veces aún había discusiones sobre la frecuencia en la que tenían sexo, y algunas se preocuparon de que su pareja tenía falta de deseo personalmente.

Como resultado, una mujer en el estudio informó haber consentido el sexo aunque no estaban completamente excitadas o emocionadas de ello, como un método para reconfortar a su pareja, en lugar de a través de un deseo de satisfacción o placer personal.


Comportamiento de evasión

El comportamiento de evasión está relacionado con esto, y algunas de las mujeres reportaron inventar razones para excusarse del sexo por completo, o crear situaciones en las que el sexo no podría suceder. Pretender estar dormido era común, al igual que la renuencia a tocar o estar físicamente cerca de su pareja para evitar instigar el sexo. La retirada del afecto físico por renuencia a tener relaciones sexuales es particularmente desmoralizante.

Por supuesto, las mujeres declararon que la falta de deseo no indica una ausencia completa de él, y a menudo todavía sentían deseo y atracción hacia su pareja. Algunas fueron más lejos para decir que todavía sentían atracción hacia otras personas, incluso si no tenían intención de perseguir esos pensamientos. La capacidad de ser atraída por la gente todavía existía, y el deseo latente todavía estaba allí también. No se había ido.

Del mismo modo, todavía reportaron placer y satisfacción por el sexo cuando ocurrió. En otras palabras, su deseo de tener sexo podría ser bajo, pero todavía lo disfrutaron cuando lo hicieron. Esto ofrece apoyo al modelo de deseo sexual en el que el deseo de la mujer puede ser alimentado por la actividad sexual, incluso si el deseo es bajo desde el principio.

Para resumir

Hay muchas razones por las que nuestro deseo sexual disminuye y es normal. En el curso de una relación más larga y exitosa, es absolutamente normal que ambas parejas experimenten picos y valles de deseo sexual, y a medida que la relación progresa, los picos parecerán más bajos y los valles más profundos. Pero no hay nada malo en ti como resultado, y no hay nada necesariamente malo en la relación.

El truco es encontrar una estrategia que funcione bien para ti. La comunicación con una pareja es clave, al igual que encontrar maneras de ser íntimos y afectuosos unos con otros más allá del sexo.

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