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¿Por qué los hombres pagan por sexo?

¿Por qué los hombres pagan por sexo?



Muy a menudo hablamos del sexo como un simple acto físico. Una forma de rascarse una picazón, “bajarse” o liberarse algo de tensión sexual acumulada.

Pero, por supuesto, el sexo puede ser mucho más que eso. En el contexto de una relación consensual, el sexo puede ser una forma de experimentar cercanía y conexión, una forma de expresar amor y afecto, una forma de aprovechar un lado más sensual y juguetón de nosotros mismos, y tal vez incluso una forma de escaparse de las demandas y el estrés de la vida por unos momentos.

¿Pero qué pasa cuando se paga por el sexo? ¿El sexo pagado es simplemente un acto físico? ¿O aquellos que pagan por el sexo obtienen algo más de la experiencia sexual?

El estudio

En un nuevo estudio que acaba de publicarse en “The Journal of Sex Research” (Diario de Investigación Sexual), el Dr. Huysamen  entrevistó a 43 hombres cisgénero que habían pagado por tener relaciones sexuales. Los participantes tenían entre 22 y 67 años de edad. Poco más de la mitad se identificaron como Blancos, 13 se identificaron como Indios, 3 se identificaron como Negros y 1 participante se identificó como "de color". Las entrevistas se realizaron en 1 de 3 modalidades: cara a cara, video llamadas y mensajería instantánea. Las entrevistas incluyeron una serie de preguntas abiertas sobre las historias de los participantes y sus experiencias de pagar por sexo.

Perder la virginidad

Aproximadamente el 25% de los hombres en este estudio indicaron que la primera vez que pagaron por sexo también fue su primer encuentro sexual. En ese sentido, estaban pagando por sexo como un medio para perder su virginidad.

Estos hombres acostumbraban a describir el ser virgen como algo negativo o vergonzoso. Ya sea que estuvieran en la adolescencia tardía o, a principios de los 20 años, estos hombres dijeron que sentían que eran demasiado viejos para ser vírgenes y deseaban deshacerse de ese título.

Estos hombres generalmente describieron sentirse tímidos y nerviosos cuando hablan o se acercan a las mujeres “en la vida real”. Dijeron que el sexo pagado les proporcionaba un espacio donde podían superar sus inseguridades y baja autoestima, y evitar su incomodidad al acercarse a las mujeres, sin

Eliminar el rechazo

Algunos hombres en este estudio describieron que sintieron una inmensa presión en las citas, en las que el primer encuentro sexual se sentía como una actuación que podían empeorar más las cosas o estaban terminando una relación por completo.

Estos hombres describieron el temor que sentian si una mujer no quería volver a verlo después de tener relaciones sexuales, era interpretado como el resultado de un mal desempeño sexual de su parte. En ese sentido, el sexo en las primeras etapas de una relación estaba plagado potencialmente de rechazo.

Por el contrario, el sexo pagado permitía un entendimiento compartido de lo que iba (y no iba) a seguir despues del sexo. Tanto el hombre que pagaba por el sexo como la trabajadora sexual entendían la naturaleza de la transacción y no había malentendidos sobre la posibilidad de un futuro juntos.

Habilidades sexuales

Sigue habiendo un debate dominante sobre los hombres que necesitan tener habilidades sexuales y los que proporcionan placer sexual. Sin embargo, en el contexto del sexo pagado, los hombres de este estudio describieron que estas presiones disminuyeron.

Al tener sexo con una trabajadora sexual, los hombres dijeron que no se preocupaban por ser inexpertos sexualmente. Dijeron que se sentían menos obligados a actuar que lo que podían sentir con una mujer con la que estaban saliendo o con la que se relacionaban.

Además, los hombres no solamente describieron que no sentían presión para tener habilidades sexuales con una trabajadora sexual, sino que indicaron que esperaban que la trabajadora sexual tuviera habilidades sexuales. Algunos hombres indicaron que a través del sexo pagado, podían aprender nuevas habilidades sexuales que podrían utilizar con otras mujeres en otras circunstancias.

El autor del estudio señala que esta dinámica sugiere una dinámica de poder diferente de la que tradicionalmente escuchamos. Es decir, en este caso, los hombres se describen a sí mismos como menos dominantes y aprenden habilidades de una maestra madura o experimentada.

Explorando las Dificultades Sexuales

El sexo pagado también fue descrito como el hecho de darles a algunos hombres un contexto no amenazador en el que se sentían seguros para mantener relaciones sexuales a pesar de sus preocupaciones sexuales, incluido el miedo a no poder tener una erección.

Es decir, los hombres indicaron que se sentían más cómodos pidiendo que se atendieran necesidades específicas para tener o mantener sus erecciones sin los sentimientos de vulnerabilidad que de otro modo podrían experimentar (o temer experimentar) con una pareja.

Las descripciones de la satisfacción de las necesidades sexuales propias eran complejas, ya que algunos hombres parecían vulnerables o acomplejados por sus necesidades sexuales mientras que otros describían el privilegio de su propio placer, a veces hasta el punto de degradar o dominar a la trabajadora del sexo en el proceso.

Aporte

Más allá de un simple acto físico, los hombres de este estudio indicaron que pagar por sexo incluía pagar por un lugar para manejar sus ansiedades y vulnerabilidades, abordar los problemas sexuales y evitar el rechazo que de otra manera, podrían enfrentar en el mundo de las citas.

Los descubrimientos amplían aún más nuestras ideas de lo que realmente compran los hombres cuando pagan por sexo y sugieren que podemos subestimar la cantidad de trabajo emocional que implica el trabajo sexual.

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